Desayuno continental


Te harás mayor un día de estos y estos poemas que ahora nos parecen
los poemas con las letras más grandes de la Tierra pasarán a decir cosas
pequeñas, como todas aquellas que se dejaron lejos, y por la perspectiva
parecen simplemente puntos con los que jugar en el tapiz del horizonte
a unir la errática historia de nuestro pasado,
juntos o dormidos,
despiertos o exaltados,
tranquilos o completamente borrachos.

Desayuno continental el día de tu vigésimo quinto cumpleaños.
No hemos ahorrado lo suficiente para pagar el buffet completo de este hotel,
y tenemos suficiente prisa por llegar a tu examen.

Te harás mayor un día de aquellos, justo en el momento en el que el mundo
decida irse a la mierda. Estás cogiendo hechuras de estrella de cine,
con tu revista y tu bata y esa manera de buscar en el salón
los rayos de sol que hacen que te brille la taza al acercártela a los labios
y me olvide de que el café es la segunda marca más barata del supermercado.

Yo seré un anciano. Pero recordaré que el día de tu vigésimo quinto cumpleaños,
otro veinticinco,
te hice estos veinticinco versos para celebrar
que ese momento no ha llegado y que hoy, aquí,
al otro lado del patio interior de lucecitas,
sigues siendo la niña más rabiosamente bella de la clase.  

Y que estos poemas salen tan grandes y hermosos,
como dicen las abuelas,
porque les damos de postre todos los días amor con leche y con canela.

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